Carne Asada a la Tampiqueña: del puerto para el mundo

30/06/2023

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admin

“Tampico……….la tierra de mis recuerdos y sueños”, así se expresaba siempre nuestro querido tio Inés, cuando le cuestionaban sobre esta tierra, aquí en nuestro puerto es donde nace la tradición gastronómica de un gran hombre, de un personaje que más allá de anécdotas y de una carcajada inigualable, aportó a la cocina mexicana sus mejores alimentos y bebidas, un hombre que se convirtió en una de las más grandes autoridades gastronómicas de México.

Hoy día el nombre de nuestro puerto es conocido en el terreno gastronómico del MUNDO por una de las tantas creaciones que hiciera populares Don José Inés, su afamado platillo: La Carne Asada a la Tampiqueña. Pero… ¿Cómo, cuándo y dónde surgió este platillo que nos ha dado fama internacional? En el año de 1939 al frente de un grupo de hombres trabajadores entre los que se encontraban su hermano Don Fidel Loredo, sus amigos: Rodrigo Ramírez, Héctor Crespo y el maestro de cocina Antonio de Rocabruna y Valdivieso, se lanzan a la conquista de la ciudad de México.

Cerca de la Alameda Central, Don José Inés funda su primer restaurante y claro está lo llamó Tampico…….El “Tampico Club”, y, en la cocina de este pequeño negocio al cargo del jefe Rocabruna y de su hermano el Chef Fidel Loredo nace en la esquina de Balderas y Avenida Juárez un plato que posteriormente le daría la vuelta al mundo entero, este platillo se llamó en sus inicios “Almuerzo Huasteco”.

En el Tampico Club, se daba servicio las 24 horas del día, y servir desde muy temprano por las mañanas un plato que tuviera un trozo de cecina huasteca, enchiladas verdes, queso fresco asado a la plancha y una cazuela de frijoles negros de la olla con epazote era ya una costumbre para los capitalinos desvelados.

Fue tal la aceptación de este plato que los clientes que lo almorzaban en ocasiones llegaban a la hora de comida y solicitaban el mismo platillo para comer, por lo que dejaba de ser un almuerzo para darle entrada en el menú de comida y es así que cambia su nombre de “Almuerzo Huasteco” al de “Carne Asada a la Tampiqueña” que hasta nuestros días conocemos.

Además del nombre al platillo se le adicionó una porción de rajas poblanas para hacerlo más completo para una comida.  Aquella artesanal cocina se fue haciendo tan popular que el restaurante comenzó a recibir a los más destacados miembros de la política, de los intelectuales, artistas y del comercio.

Por este motivo y para satisfacer los más refinados paladares de la capital, hubo de hacerle una adecuación en el corte de la cecina huasteca -ya que como sabemos esta es muy dura-, entonces Don José Inés sugirió cambiarla por un corte de filete en una tira que representara el río Pánuco, el platón haría las veces de la zona huasteca, las enchiladas verdes representarían los verdes campos de nuestra región, el queso blanco, la nobleza de la gente que habita esta zona y los frijoles negros representan la fértil tierra que nos brinda la oportunidad de trabajar por nuestro alimento.

Es en al año de 1971, que el Chef Fidel Loredo, en el Restaurante Loredo Tampico, que se encontraba en la Avenida Hidalgo y calle Eucalipto de la colonia Águila, hizo otra modificación al platillo que desde 1939 el mismo diseñara junto con el jefe Rocabruna en el viejo Tampico Club de la ciudad de México y que su hermano José Inés hizo mundialmente conocido.

Esta modificación consistió en servir una generosa porción de Aguacate machacado con chile serrano y cebolla, además de cambiar los frijoles de la olla por frijoles refritos con totopos ya que a sugerencia de los comensales del restaurante estos son de mejor aceptación.

Finalmente es en el año de 1985, que el Chef Luis Fernando Loredo, hijo de Don Fidel y sobrino de Don José Inés y quien recibiera la estafeta culinaria de estos dos prominentes gastrónomos hizo el último cambio a este platillo tan especial para la familia Loredo y para todo México, esto sucedió en el antiguo Restaurante “La Mansión Loredo” de la calle Fresno en la colonia Águila de esta ciudad. Luis Fernando, motivado por los tiempos modernos y por una mayor competencia de mercado, cambió el tradicional platón de loza oval por una singular Tabla de Cedro especialmente diseñada por el mismo para presentar esta gran obra de la familia.

Su deseo fue darle a este platillo un marco que le diera una presentación inmejorable a la más grande creación gastronómica de nuestra ciudad.

Hoy el servicio de Loredo sigue presente en como lo ha hecho desde 1915, Loredo continúa creando, mejorando y como siempre dándole una manita a la cocina nacional. En Tampico es obligado para cualquier visitante degustar la Original Carne Asada a la Tampiqueña de Loredo.

Esta es la casa de la Tampiqueña aquí nació, creció, se transformó y se conserva para el mundo, son 84 años de poner la mesa….en grande.

“Tampico……….the land of my memories and dreams”, that’s how our dear uncle Inés always expressed himself, when he was questioned about this land, here in our port is where the gastronomic tradition of a great A man, a character who, beyond anecdotes and an incomparable laugh, contributed to Mexican cuisine with its best food and drinks, a man who became one of the greatest gastronomic authorities in Mexico.

Today the name of our port is known in the gastronomic field of the WORLD for one of the many creations made popular by Don José Inés, his famous dish: La Carne Asada a la Tampiqueña. But… How, when and where did this dish that has given us international fame come about?

In the year 1939, at the head of a group of working men among whom were his brother Don Fidel Loredo, his friends: Rodrigo Ramírez, Héctor Crespo and the chef Antonio de Rocabruna y Valdivieso, launched to conquer the Mexico City.

Near Alameda Central, Don José Inés founded his first restaurant and of course he called it Tampico…….The “Tampico Club”, and, in the kitchen of this small business, headed by boss Rocabruna and his brother Chef Fidel Loredo was born at the corner of Balderas and Avenida Juárez a dish that would later go around the world, this dish was called “Almuerzo Huasteco” in its beginnings.

At the Tampico Club, service was provided 24 hours a day, and a dish that had a piece of Huasteca cecina, green enchiladas, grilled fresh cheese and a casserole of black beans from the pot was served very early in the morning. with epazote was already a custom for sleepless capitalists.

The acceptance of this dish was such that the customers who had it for lunch sometimes arrived at lunchtime and requested the same dish to eat, so it stopped being a lunch to enter it on the food menu and that is how it changes its name from “Almuerzo Huasteco” to that of “Carne Asada a la Tampiqueña” that we know to this day. In addition to the name of the dish, a portion of rajas poblanas was added to make it more complete for a meal.

That artisan cuisine became so popular that the restaurant began to receive the most prominent members of politics, intellectuals, artists, and commerce. For this reason and to satisfy the most refined palates of the capital, an adaptation had to be made in the cut of the Huasteca cecina -since as we know this is very tough-, then Don José Inés suggested changing it for a fillet cut in a strip representing the Pánuco River, the plate would represent the Huasteca area, the green enchiladas would represent the green fields of our region, the White cheese, the nobility of the people who inhabit this area, and the black beans represent the fertile land that It gives us the opportunity to work for our food.

It’s in the year 1971, that Chef Fidel Loredo, at the Loredo Tampico Restaurant, which was located on Avenida Hidalgo and Eucalipto street in the Águila neighborhood, made another modification to the dish that he had designed since 1939 together with Chief Rocabruna. at the old Tampico Club in Mexico City and that his brother José Inés made world famous.

This modification consisted of serving a generous portion of crushed avocado with serrano chile and onion, in addition to changing the beans from the pot for refried beans with tortilla chips, since at the suggestion of the restaurant guests these are more acceptable.

Finally, it’s in the year 1985, that Chef Luis Fernando Loredo, son of Don Fidel and nephew of Don José Inés and who received the culinary baton from these two prominent gourmets made the last change to this dish so special for the Loredo family and For all of Mexico, this happened in the old restaurant “La Mansión Loredo” on Fresno street in the Águila neighborhood of this city. Luis Fernando, motivated by modern times and by greater market competition, changed the traditional oval earthenware platier for a unique Cedar Table specially designed by himself to present this great work of the family. His desire was to give this dish a framework that would give an unbeatable presentation to the greatest gastronomic creation of our city.

Today, Loredo’s service is still present as it has been since 1915. Loredo continues to create, improve and, as always, give national cuisine a hand. In Tampico it is a must for any visitor to taste the Original Carne Asada a la Tampiqueña de Loredo.

This is the house of the Tampiqueña, here she was born, raised, transformed and preserved for the world, it’s been 84 years of setting the table… big.

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